Juegos de las tablas de multiplicar: aprenderlas sin sufrir

Juegos de las tablas de multiplicar: aprenderlas sin sufrir
Recitar la tabla del 7 de corrido diez veces funciona fatal. Tu hijo la canta como una canción, y al día siguiente le preguntas "¿7 por 6?" suelto, fuera de orden, y se queda en blanco. No es falta de esfuerzo. Es que el cerebro guarda lo que usa, no lo que repite.
Lo que sí funciona es jugar. Partidas cortas, casi todos los días, con las preguntas mezcladas. Cinco minutos de juego en los que tiene que sacar "7 por 6" de la memoria valen más que media hora recitando la tabla en orden. Aquí tienes los juegos que mejor funcionan en casa, del más simple al más montado.
Un aviso antes de empezar: si tu hijo todavía duda con las sumas básicas, la multiplicación puede esperar. Te contamos cómo saber si está listo para multiplicar en otro artículo.
El ping-pong de preguntas
El juego más simple no necesita nada. Tú lanzas una multiplicación y tu hijo la devuelve: "¿3 por 4?" "¡12!" "¿6 por 6?" "¡36!" Cinco o seis preguntas y se acabó. Funciona en el coche, en el ascensor, mientras ponéis la mesa.
Dos detalles lo cambian todo. Primero, mezcla las preguntas. Si sigues el orden de la tabla, vuelve a ser una canción y no practica nada. Segundo, cambiad los papeles. Cuando pregunta él y respondes tú, equivócate de vez en cuando a propósito: "¿8 por 4?" "Mmm... ¿34?" Pillar al adulto en un error le hace mucha más gracia que acertar, y para pillarte tiene que saber la respuesta correcta.
Juegos con dados
Tira dos dados y di el resultado de multiplicarlos. Si salen un 4 y un 6, la respuesta es 24. Así de simple. Jugad por turnos: quien acierta vuelve a tirar y quien falla pasa los dados.
Con dos dados normales solo llegáis hasta 6 por 6. Para las tablas altas, fija un multiplicador para toda la partida: "hoy todo se multiplica por 8". Tu hijo tira un dado y multiplica lo que salga por 8. Diez tiradas así y ha repasado la tabla del 8 entera, en desorden y sin darse cuenta.
La guerra de multiplicar
Para este necesitas una baraja. Quita las figuras (o dales valor 10) y reparte todas las cartas entre los dos. A la vez, cada uno da la vuelta a una carta. El primero que diga el producto de las dos se las lleva. Cuando se acaba el mazo, gana quien tenga más cartas.
Si la diferencia de nivel es grande, dale ventaja a tu hijo: tú esperas un segundo antes de poder responder. Así la partida se mantiene emocionante para los dos y nadie se desanima.
Contar de salto: la mitad del trabajo
Contar de 3 en 3 (3, 6, 9, 12...) es la tabla del 3 disfrazada. Convertidlo en costumbre: un número por cada escalón al subir las escaleras, o de camino al cole. Cambiad de tabla cada semana.
Las canciones ayudan mucho aquí. Cantar la tabla del 6 con la melodía de una canción que ya conoce le da un gancho para recordarla, e inventarse una letra absurda juntos funciona todavía mejor que buscar una hecha.
Eso sí, contar de salto es media tabla, no la tabla entera. Tu hijo sabe llegar a 18 saltando de 3 en 3, pero le falta conectar "3 por 6" con ese 18 directamente. Los demás juegos de esta lista hacen esa segunda parte.
Cinco minutos de práctica en pantalla
Para la práctica online vale la misma regla que para todo lo demás: corta y frecuente. Nuestro juego de práctica de multiplicar va justo de eso. Tu hijo responde multiplicaciones a su ritmo, sin cronómetro y con corrección inmediata. Cinco minutos después de merendar, cada día, y en unas semanas se nota la diferencia.
La corrección inmediata importa más de lo que parece. Si practica solo y nadie revisa hasta el final, puede repetir el mismo error veinte veces y aprenderlo mal. En el juego lo ve al momento.
El truco de la ficha con errores
Las fichas de multiplicación también dan juego, literalmente. Imprime una y resuélvela tú, colando tres o cuatro errores. Después dale a tu hijo un boli rojo y que haga de profesor. Corregir le obliga a comprobar cada operación, que es exactamente la práctica que buscas, pero con los papeles cambiados. A los niños les encanta poner nota.
¿Y por cuál tabla empezar? Cualquiera vale: lo que las fija no es el orden, es jugar un poco cada día.
Empieza hoy con el más simple
No hace falta montar un plan. Esta noche, mientras recoges la cocina, lanza tres multiplicaciones de la tabla que esté aprendiendo. Mañana, una partida de dados. El fin de semana, la guerra de cartas. Si un juego no le engancha, prueba otro. Tenemos más ideas de este estilo en la guía de aprender matemáticas jugando.
La señal de que vais bien es muy clara: el día que tu hijo te pida jugar otra vez, las tablas ya están medio aprendidas.


